Marruecos (en árabe: المغرب, ; en lenguas bereberes: ⴰⵎⵓⵔ ⴰⴽⵓⵛ, Amur Akuc), oficialmente el Reino de Marruecos (المملكة المغربية, ; ⵜⴰⴳⵍⴷⵉⵜ ⵏ ⵍⵎⵖⵔⵉⴱ, Tageldit n-L-Meġrib), antiguamente llamado Imperio jerifiano, es un país soberano situado en el Magreb. Está ubicado al norte de África limitando al norte con el mar Mediterráneo y las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla, al este con Argelia, al oeste con el océano Atlántico y al sur con el territorio no autónomo del Sahara Occidental (disputado con la República Árabe Saharaui Democrática), que ha ocupado desde 1975, del que administra un 80 % y que denomina «provincias Meridionales». Marruecos también reclama los enclaves españoles de Ceuta, Melilla y el Peñón de Vélez de la Gomera, así como varias pequeñas islas frente a su costa, controladas por España. Tiene una población de aproximadamente 37 millones de habitantes. El islam es la religión oficial y predominante, mientras que el árabe y el bereber son los idiomas oficiales. Además, se hablan ampliamente el francés y el dialecto marroquí del árabe. La cultura de Marruecos es una mezcla de culturas árabe, bereber, africana y europea. Su capital es Rabat, mientras que su ciudad más grande es Casablanca. La región que constituye Marruecos ha estado habitada desde el Paleolítico, hace más de 300 000 años. La dinastía idrisí fue establecida por Idrís I en 788, y Marruecos fue gobernado posteriormente por una serie de otras dinastías independientes, alcanzando su apogeo como potencia regional en los siglos XI y XII, bajo las dinastías almorávide y almohade, cuando controló la mayor parte de la península ibérica y el Magreb. Siglos de migración árabe al Magreb desde el siglo VII cambiaron el alcance demográfico de la región. En los siglos XV y XVI, Marruecos enfrentó amenazas externas a su soberanía, cuando Portugal se hizo con parte del territorio y el Imperio otomano invadió el este. Por lo demás, las dinastías meriní y saadí resistieron la dominación extranjera, y Marruecos fue la única nación norteafricana que escapó del dominio otomano. La dinastía saadí expandió su territorio mediante la conquista del Imperio songhai a finales del siglo XVI. La dinastía alauí, que gobierna el país hasta la actualidad, tomó el poder en 1631 y, durante los dos siglos siguientes, expandió las relaciones diplomáticas y comerciales con Occidente. La ubicación estratégica de Marruecos, cerca de la desembocadura del Mediterráneo, atrajo un renovado interés europeo. En 1912, se establecieron protectorados franceses y españoles sobre el país y se designó Tánger como zona internacional, mientras que el sultán permaneció como soberano formal con autoridad limitada bajo el control colonial. Tras disturbios y revueltas intermitentes contra el dominio colonial, Marruecos recuperó su independencia y se reunificó en 1956 bajo el liderazgo del sultán Mohammed V.[cita requerida] Desde su independencia, Marruecos se ha mantenido relativamente estable. Es la quinta economía más grande de África y ejerce una influencia significativa tanto en África como en el mundo árabe. Se considera una potencia intermedia en asuntos globales y es miembro de la Liga Árabe, la Unión del Magreb Árabe, la Unión por el Mediterráneo, la Organización Internacional de la Francofonía, la Organización de la Conferencia Islámica y la Unión Africana. Marruecos es una monarquía unitaria semiconstitucional con un parlamento electo democráticamente. El poder ejecutivo está liderao por el Rey de Marruecos y el primer ministro, mientras que el poder legislativo reside en las dos cámaras del parlamento: la Cámara de Representantes y la Cámara de Consejeros. El poder judicial reside en el Tribunal Constitucional, que puede revisar la validez de las leyes, las elecciones y los referendos. El rey ostenta amplios poderes ejecutivos y legislativos, especialmente en materia militar, de política exterior y religiosa; puede emitir dahires, decretos con fuerza de ley, y también puede disolver el parlamento tras consultar al primer ministro y al presidente del Tribunal Constitucional. La Constitución marroquí define el islam, religión de Estado, y las culturas árabe y amazigh como «componentes fundamentales» de la identidad del pueblo marroquí. Su capital política y administrativa es Rabat y Casablanca es la ciudad de mayor importancia económica. Se trata de la quinta economía de África, y más de la mitad de su comercio depende de la Unión Europea, siendo España su principal socio comercial. Además, es un aliado importante no-OTAN de los Estados Unidos. Marruecos reclama la propiedad del territorio no autónomo del Sáhara Occidental, al que ha designado como sus Provincias Meridionales. En 1975, tras el acuerdo de España de descolonizar el territorio y ceder su control a Marruecos y Mauritania, estalló una guerra de guerrillas entre estos poderes y algunos habitantes locales. En 1979, Mauritania renunció a su reclamación sobre la zona, pero la guerra continuó. En 1991, se alcanzó un acuerdo de alto el fuego, pero la cuestión de la soberanía seguía sin resolverse. Actualmente, Marruecos ocupa aproximadamente dos tercios del territorio y, hasta la fecha, los esfuerzos por resolver la disputa no han logrado romper el estancamiento político.